UMSA: Alumnos de Ingeniería proponen la creación de microempresas

Conservas: frutas y verduras enfrascadas en salmuera o agua dulce

Feria: Algunos de los trabajos de los universitarios se enfocaron en lograr procesos óptimos de transformación o conservación de alimentos con las temperaturas adecuadas.

Los estudiantes de las carreras de Ingeniería de Alimentos, Química e Industrial de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) demostraron, en la primera Feria Tecnológica y Científica realizada en la ciudad de La Paz, que están preparados para la creación de microindustrias a través de la elaboración de diferentes productos.

El evento se realizó el viernes 29 de noviembre, en la Facultad de Ingeniería de la UMSA, frente a la plaza del Obelisco, y fue necesario el uso de varios pisos del edificio a fin de que los visitantes pudieran apreciar amplia y cómodamente las iniciativas de los universitarios.

La docente de Microbiología, Virginia Rojas, explicó que el Instituto de Investigaciones de Procesos Químicos (IIdeproq) permitió la realización de estos emprendimientos, y en éste los jóvenes elaboraron algunos de sus productos.

Entre ellos destacaron los relativos al área de tecnología de alimentos, microbiología industrial, química de alimentos y gas natural. Entre los participantes en esta exposición estuvieron los que cursan el cuarto semestre, aunque principalmente los que están a punto de concluir su tesis de graduación. El financiamiento provino de la Cooperación Sueca.

En el área de tecnología de alimentos se presentaron, por ejemplo, propuestas relacionadas con la elaboración de mermelada fortificada, el enriquecimiento del maíz con calcio y emprendimientos de conservación de frutas y hortalizas.

Asimismo, los estudiantes hicieron investigaciones sobre el control microbiológico de nutrientes, el tiempo de duración de los productos y los métodos para la obtención de los combustibles bioetanol y biogás, y del fertilizante biol.

Dos proyectos de combustibles

Los estudiantes de Ingeniería plantearon la obtención de los combustibles bioetanol y biogás por la descomposición de diferentes materias orgánicas.

Las tesistas Yannette Álvarez y Roxana Choque desarrollaron la obtención de bioetanol. Este combustible, utilizado en automotores, proviene de la recuperación de azúcares de cascarilla de arroz y de tallos de quinua mezclados con gasolina y etanol. Las materias primas vegetales, explicaron, se obtienen en Santa Cruz, La Paz, Oruro y Potosí.

La hidrólisis, otro proceso, inicia con la reducción de tamaño de la cascarilla de arroz y los tallos de quinua a través del molido y tamizado. Con éste se consigue “azúcares” listos para la fermentación con el uso de levaduras.

Estos productos, ricos en celulosa, son fermentados para empezar a producir el gas bioteanol. La fermentación alcohólica (fermentación de etanol) es un proceso biológico que se logra en ausencia de aire.

La universitaria Shirley Lima procesó la obtención de biol y biogás a partir de estiércol de animales. El biol es un fertilizante obtenido en biodigestores —bolsas tubulares cerradas a modo de tanques—que hoy están instalados en comunidades del municipio de Tiwanaku.

El biogás es un combustible generado por la “digestión” sin oxígeno de la mezcla de estiércol de vaca y de llama con agua dentro del biodigestor. Durante su fermentación (45 y 60 días en el altiplano) emite partículas de gas que son recogidas en un globo situado sobre el tanque.

El biogás se usa para cocinar y, aunque es tóxico, se recomienda su uso porque es menos contaminante que el dióxido de carbono.

Maíz con calcio para las mujeres

El aumento de la cantidad de calcio en el maíz, más conocida como “nixtamalización del maíz”, fue otra de las propuestas nutricionales planteadas en la Feria de la Facultad de Ingeniería. El estudiante Diego Villanueva explicó que la propuesta busca incrementar la cantidad de calcio que ofrece el maíz, de 75 miligramos a 1.300.

Para lograrlo, el maíz es remojado en agua mezclada con una cantidad mínima de cal; luego debe reposar toda la noche. Al día siguiente se lo enjuaga y seca, y está listo para ser cocinado. El producto es ideal para las mujeres adultas que sufren procesos de descalcificación por la menopausia.

Nueva conserva de alimentos

Un proyecto expuesto en la Feria de la Facultad de Ingeniería propone conservar frutas en soluciones dulces y hortalizas en salmuera o agua de sal. El objetivo, explicó Paola Rocha, es conservar frutas y hortalizas por más tiempo. Para esto se trata los envases, el producto y la cobertura por separado.

Lo primero es esterilizar los materiales por 15 minutos en agua hirviendo. Luego, el producto debe ser escaldado o introducido en agua caliente durante cinco minutos. Finalmente, se coloca los alimentos en envases con agua dulce o salada y se espera a que se mezclen, que es cuando el agua se ve transparente.

Envasan tomate y sus derivados

Otro proyecto interesante fue el denominado “Productos alternativos y derivados del tomate”. Los universitarios que lo elaboraron, entre ellos Gualberto Paucara, hicieron jugo, puré y ketchup de tomate. Para ello, contó Paucara, seleccionaron los tomates más duros, los deshidrataron y procesaron: los hicieron hervir cinco minutos, los despulparon y les extrajeron el jugo.

Este jugo, explicaron, debe hervir a 86 grados por 30 minutos para luego ser envasado en caliente. El producto, que no tiene conservantes, puede durar hasta seis meses en el envase cerrado; abierto y refrigerado dura solamente 48 horas.

La obtención de la pectina

La propuesta es aprovechar la materia prima contenida en la cáscara de algunas frutas, según la universitaria Alejandra Murillo.

La pectina es una sustancia química que ayuda a solidificar y dar consistencia, por ejemplo, a las mermeladas. Tiene la propiedad de formar gel en soluciones que contienen azúcar dándoles una consistencia parecida a la gelatina.

Para este proyecto se trituró cáscara plátano; una vez lavada y filtrada, se puso 15 minutos en agua hervida; se añadió ácido clorhídrico y se filtró. Se agregó alcohol y se esperó la precipitación (pectina), que se secó en polvo.

Yáscara Rivera Diez de Medina

La Prensa


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