UAGRM crea alimento para aportar a la lucha contra la desnutrición infantil

Una papilla para niños de 6 meses a 5 años, elaborada con base en 80% de arroz hidrolizado enzimáticamente y 20% de banana o zanahoria, puede convertirse en un complemento alimenticio eficaz para combatir la desnutrición infantil por su precio cuatro veces menor del valor de similares productos en el mercado, dice Marisol Chavez Hurtado, investigadora del Instituto Boliviano de la Soya de la Universidad Gabriel René Moreno.

Chavez explica que la producción del complemento alimenticio se hizo con el objetivo de contribuir a alcanzar los Objetivos del Milenio, entre ellos el de la erradicación de la pobreza y la desnutrición. En ese contexto se elaboraron varios productos (por ejemplo sopas y bebidas instantáneas) con base en materia prima de bajo costo y disponible en el país, como el arroz, el maíz, las leguminosas, la soya, etcétera.

Los productos desarrollados no sobrepasan el precio de 10 bolivianos por kilo, y este rasgo, junto al de un importante valor nutricional, hace que sea un producto susceptible de ser adoptado por los gobiernos local, municipal, departamental y nacional. Pero los investigadores pusieron énfasis en crear la papilla para bebés como alimento complementario, nuevamente con base en el arroz por ser un cereal que carece de gluten e ideal para iniciar la alimentación que alterna con la lactancia materna.

Iniciativas bolivianasUna vez que llegan a los cinco meses de edad, dice Chavez, la leche materna no es suficiente para cubrir los requerimientos calóricos del niño o de la niña, entonces empieza la alimentación complementaria que puede ser con frutas y cereales. Para el caso del alimento suplementario creado en el Instituto se ha pensado en arroz quebrado cuyo valor es casi cinco veces menor al del arroz entero, pero que tiene el mismo valor nutricional.

La mezcla del arroz hidrolizado en 80% y la banana o zanahoria en 20% pasa por un extrusor de doble tornillo en determinadas condiciones de temperatura, proceso que fue patentado, para luego ser secada y molida hasta finalmente obtener una harina. Chavez explica que se trata de un método simple de cocción de los almidones (en realidad descomponer la estructura larga del almidón para hacerlo asimilable por el organismo humano) y rápida deshidratación de la banana.

Los productos creados y patentados mediante este procedimiento son “Papilla y bebida instantánea de arroz y banana” y “Pan de arroz”. Chavez explica que “las patentes de los productos se consiguieron no para cobrarle a las personas sino para que se mantenga la autoría de la investigación por parte de la Universidad Gabriel René Moreno”.

Sin embargo otra ventaja de los productos del Instituto Boliviano de la Soya es que no dependen del trigo, del que el país no es autosuficiente, y más bien emplean productos como el arroz, el maíz y la soya que sí se producen en suficiente cantidad. La investigadora detalló que por ejemplo crearon productos fortificados con soya para provisión de almuerzos en 45 municipios del departamento de Santa Cruz.

“El equipo que tenemos es de nivel laboratorio, lo que se tiene planificado ahora es que haya una unidad productiva con recursos IDH, de 100 kilos o 200 kilos en la (universidad) Gabriel René Moreno. Entonces si alguien lo demanda, se capacita en la unidad productiva que va a haber en la Gabriel y que va a estar funcionando todo el tiempo para vender a la comunidad en general”, dice Chavez.

El Instituto Boliviano de la Soya de la UAGRM, así como la investigación sobre el alimento complementario, está dirigido por el doctor Edgar Marancenbaum Aguilera.// PIEB (BO)


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