La Universidad Católica Boliviana ofrece becas a jóvenes en situación de calle

La meta del programa es beneficiar a 120 jóvenes vulnerables en tres años.

Cuando era niña, pensó que su inexorable destino sería vivir en la calle. Desde que tuvo memoria no conoció otro techo que el cielo y aprendió a resistir el frío y el viento de La Paz y Cochabamba. La mejor demostración de que no era invisible eran los insultos de quienes pasaban por su lado y los maltratos de su familia, con la que vivió 10 años.

Universidades de Bolivia“Un día, gente de la Defensoría me invitó a un hogar de niños. Me resistí porque decían que ahí te maltratan, te golpean. Pero más tarde acepté e ingresé en el Hogar de Niños Alalay y mi vida cambió; no había maltrato ni frío. El relato es de Silvia Cruz Limachi, hoy estudiante de la primera generación de becarios de la carrera de Técnico Superior en Gestión y Emprendimiento en la Universidad Católica Boliviana (UCB).

Una oportunidad. Desde 2012, 89 jóvenes fueron becados por el proyecto Puedes Creer, impulsado por la alianza entre la UCB, Aldeas Infantiles SOS, Fundación Alalay, Fundación Arco Iris, Chalice, Visión Mundial y el Banco Mercantil Santa Cruz.

El objetivo es promover las ansias de superación de niños, niñas y jóvenes de los diferentes hogares de acogida para cerrar el ciclo de formación e inserción laboral.

El estudio cura el rencor. De niña, Silvia soñaba con “ir al colegio uniformada, pues veía a los niños y quería estar como ellos, pero nunca se le dio la oportunidad”. Por ello, acumuló rencor no solamente hacia su familia, sino a todo la sociedad, que para ella era cómplice de sus frustraciones y dolores.

Ya en el Hogar, terminó el colegio y se tecnificó en al menos tres áreas: peluquería, pastelería y corte y confección.

Además, viajó a Estonia y Noruega por dos años en un programa de intercambio estudiantil y, actualmente, está a punto de concluir su formación académica en el Centro Boliviano Americano (CBA). Descubrió que el estudio no sólo da un futuro, sino que también cura el rencor.

La joven tiene ahora 24 años y un objetivo después de terminar su carrera: emprender un negocio propio y estudiar psicología para dar apoyo a los niños en situación de calle.

Empresario y médico. Al igual que Silvia, Vladimir Cruz, uno de los 44 becarios de la segunda generación, relató que no tuvo una infancia feliz. “Vivía con mi mamá, pero falleció a mis cuatro años. Me crié con mi padrastro, con el que tenía problemas y por eso entré en la fundación Arco Iris”.

En este espacio tuvo la oportunidad de encaminar sus sueños, ser pastelero y médico. Vladimir afirma que, tras estudiar esta carrera en la UCB, logrará alcanzar sus metas: abrir una pastelería para tener su propia empresa, con la que generará empleo, para luego estudiar medicina y “tener, en vez de muñecos como pacientes, tratar personas de carne y hueso y salvarles la vida”.

La meta. El presidente del Directorio del Banco Mercantil Santa Cruz, Darko Zuazo, destacó la capacidad y talento de los becarios y dijo que la meta es favorecer a al menos 120 jóvenes en los próximos tres años.

Zuazo explicó que la segunda generación de becarios incluye estudiantes propuestos por Visión Mundial y bachilleres de colegios de provincias de La Paz.

Se premió a los 18 estudiantes más destacados de la primera generación de becarios con la oportunidad de realizar pasantías profesionales en las oficinas del banco mercantil en las ciudades de la paz, santa cruz y tarija.

“Yo nací en la Isla del Sol. De pequeño era muy honesto, respetaba a mi mamá y me gustaba salir adelante en mis estudios y ser el primero. Quiero ser algo en la vida”. Elio Valencia / BECARIO

“A futuro me veo con mi propio negocio de venta de ropa y quiero ampliar la peluquería de mi hermana en Santa Cruz, volverla famosa, porque es una excelente estilista. María Lourdes Paniagua / BECARIA// La Prensa


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