La Universidad NUR titula en Derecho a 6 reclusos de Palmasola

Johnny Condori Flores, 31 años, fue a parar a Palmasola acusado de participar en un asesinato. Con solo 20 años de edad y presto a cumplir 16 años de cárcel recluido en una celda de la penitenciaría de la ciudad, pensó en muchas cosas que podrían mejorar o terminar de arruinar su vida. El 2004 un grupo de internos motivados por el esfuerzo de superar una etapa oscura en sus vidas, inició una campaña para formarse en carreras universitarias, mientras cumplen sus condenas. La universidad Nur les ofreció la posibilidad de obtener un título profesional, pasando clases a distancia dentro del penal. Ayer Johnny recibió su diploma que lo titula como abogado, junto a otros 5 internos, que de un grupo de 76 inscritos, consiguieron concluir la carrera de Derecho.

Historias de superación.
Acompañado de una escolta policial de dos oficiales, Johnny llegó hasta el salón auditorio de la universidad Nur, pasada las 14:30. Se venía algo nervioso, pero muy contento, ya que asegura “el Derecho cambió mi vida”. Con él estaba su esposa, a la que conoció en el penal y con la que tiene un niño de 6 meses. “Quiero que mi hijo, mi esposa y mi familia estén orgullosos de mí”, comenta Johnny, mientras espera que se inicie el acto de colación. Su madre lo acompañó cuando se escuchó su nombre para desfilar y recibir el esperado título. “Fueron 6 años de mucha entrega y sacrificio para poder graduarme”, comenta el ahora abogado, que aún debe pasar tres años más de cárcel, para cumplir su condena, “es posible que para fines del próximo año obtenga el extramuro”, que es un beneficio que otorga la ley de régimen penitenciario a aquellos reclusos que habiendo cumplido más del 50% de su condena, y si su comportamiento fue bueno, puede gozar de este indulto que le permite realizar actividades fuera del penal durante el día y retornar al mismo para pasar la noche.

Universidades de BoliviaRichard Cortez Ariste, 39 años, ingresó al penal el 2004, para cumplir una pena de 9 años por violación, a solo meses de concluir su castigo, ya cuenta con un título universitario, que lo faculta a ejercer la profesión de abogado. “No perdí mi tiempo y reflexioné sobre lo que hice, ahora quiero salir y trabajar, mis hijos están orgullosos de mí”, comenta Richard, padre de 4 jóvenes de 9 a 15 años de edad.

Eduardo Salazar, 45 años, se desempeñaba como pastor de una iglesia, sin embargo tuvo problemas en su matrimonio y descuidó el pago de rentas asignadas por un juez, por ello pasó más de 10 meses recluido, ayer recibió el título universitario, como abogado y habló a la audiencia a nombre de sus compañeros de clases y celda. “Damos gracias a esta casa de estudios por la oportunidad de reformarnos”, dijo en parte de su discurso.

“No somos perfectos como humanos, pero queremos rehacer nuestras vidas”, dijo Javier Poma Pérez, mientras intentaba anudar su corbata antes de acto de colación, “primera vez que lo hago y estoy nervioso”, relató este exreo que luego de cumplir 7 años recluido de su libertad, culminó sus estudios. “Eran más de 76 inscritos pero algunos abandonaron, otros salieron libres y no continuaron la carrera”.

"Como humanos no somos personas perfectas . Buscamos cambiar para bien nuestras vidas con nuestra profesión". Javier Poma P. - Abogado

"Quería estudiar y tener otro estatus social. No había quién nos dé una mano y la universidad nos ayudó". Sergio Justiniano - Abogado

"Estudiar Derecho es algo que cambió mi vida. Ahora busco cambiar mi vida a través de mi trabajo". Johnny Condori - Abogado// El Día


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