Estudios de la UMSA revelan que la planta evanta cura la leishmaniasis

Tratamientos realizados con pomadas y jarabes elaborados con el arbusto demostraron que 7 de cada 10 personas se curaron en un lapso de dos meses.

Estudios realizados por científicos de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) revelaron que la planta evanta, que crece en la región de los Yungas de La Paz, tiene un alto valor curativo de la leishmaniasis, tratamiento que tiene un costo accesible para quienes padecen la enfermedad.

Así lo confirmó el programa denominado Proyecto de Enfermedades Infecciosas del Instituto de Investigaciones Fármaco Bioquímicas de la UMSA, instancia que informó que los resultados preliminares del tratamiento de la leishmaniasis realizado en Palos Blancos, provincia Sur Yungas del departamento de La Paz, con las pomadas y jarabes elaborados con evanta, dan cuenta de que siete de cada diez personas se curaron en un periodo de aproximadamente dos meses.

El equipo de médicos del programa está a cargo de Wálter Magariños como coordinador, además de los investigadores Alberto Giménez, Susana Revollo, Jacqueline Calla, Susy Machicado, Rolando Parra, y estudiantes de pre y posgrado de la Carrera de Bioquímica y Farmacia de la casa de estudios superiores.

Una campaña del Servicio Departamental de Salud (Sedes) de La Paz, efectuada hace un mes en La Asunta (Sur Yungas), registró 160 casos de leishmaniasis, de los cuales 37 se clasificaron como positivos y comprobados clínicamente.

Según Magariños, de la UMSA, existen diferentes tipos leishmaniasis, como la cutánea, la mucosa, la visceral y la cutánea difusa.

En la actualidad, estos tipos de leishmaniasis, según su gravedad, se tratan con el glucantime, anfotericina y la miltefocine, medicamentos que tienen efectos colaterales, como afecciones al sistema renal, a las funciones hepáticas y en algunos casos hasta puede producir paros cardiacos.

“Lo bueno de este nuevo tratamiento con la evanta es que no presenta toxicidad en su aplicación y da un margen de uso bastante amplio. Es decir que todos los pacientes pueden usarlo, incluso los cardiacos”, explicó Magariños.

Recordó que en la comunidad originaria tacana, la evanta se usaba como cataplasma para la úlcera y se tomaban cocciones de corteza por el tiempo necesario hasta cerrar la herida.

“Para la investigación primero se hizo un registro de las 250 plantas medicinales, y es allí que se identificó a la evanta, y como a las otras plantas las estudiamos a detalle en laboratorios donde extraíamos sus componentes, los aislábamos y después de evaluaciones identificamos sus atributos curatorios”, explicó.

El estudio científico se hizo en 30 personas entre 18 y 55 años de ambos sexos (menos mujeres gestantes). El requisito para someterse al tratamiento fue no haberse sometido antes a otros métodos curativos.

La leishmaniasis es una enfermedad parasitaria transmitida por la picadura de un mosquito portador. Por lo general afecta a perros, ratas, lobos, zorros, y en ocasiones al ser humano.

El arbusto en riesgo de extinción

El equipo de médicos investigadores de la evanta, que tiene propiedades curativas de la leishmaniasis, alertó de que la planta corre el riesgo de extinción por nuevos asentamientos humanos en la región donde crece.

Según los científicos de la UMSA, el arbusto está en áreas de asentamiento por la creciente colonización y el uso de tierras en el norte de La Paz.

“Lo que más nos preocupa es que en la actualidad existen menos espacios donde se puede encontrar la planta, porque ahora esos lugares se están poblando”, señaló Alberto Giménez, uno de los investigadores del programa científico de la UMSA.// Cambio


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