Estudiantes de escuelas nocturnas trabajan para costear sus estudios

Además de sostener a su familia, contar con recursos económicos que les permita cubrir al menos en parte sus estudios es uno de los principales factores que condiciona a los alumnos de escuelas nocturnas de El Alto a ejercer un oficio, según un estudio realizado por el Centro Boliviano de Investigación y Acción Educativas (Cebiae).

Cebiae estableció que al menos 70% de los estudiantes inscritos en 13 unidades educativas que funcionan por las noches en esa urbe trabaja durante el día.

El documento se denomina “Situación del trabajo infantil desde la versión de los niños, niñas y adolescentes trabajadores de El Alto” y se desarrolló sobre una muestra de 1.757 estudiantes menores de 18 años que trabajan (en los 13 establecimientos hay 2.514 inscritos).

70,9% de los alumnos menores de 14 años de edad respondió que trabaja, en tanto que en el segmento de 15 a 17 años la cifra se eleva a 77,1%.

En el primer grupo, 32% (la mayoría) respondió que si dejara de trabajar estaría impedido de comprar el material escolar que requiere para estudiar. El 22% dijo que le faltaría todo y el 17%, que no podría comprar comida.

Con alguna diferencia de prioridades, en el segundo grupo el 31% respondió que en caso de dejar de trabajar le faltaría todo; el 26% dijo que no podría comprar útiles escolares y el 18,8%, que no adquiriría alimentos.

En general, los estudiantes coincidieron en que son proveedores del sustento para sus hogares; unos cooperan a sus padres, otros los mantienen y hay quienes están a cargo de sus hermanos menores. Además, según los hallazgos, la mayoría de los estudiantes menores de 14 años dijo que “el dinero que ganan sus padres es insuficiente para pagar sus estudios”.

El trabajo revela también que los oficios que ocupan a este grupo de niños y adolescentes son de alto riesgo porque, debido a su naturaleza, ponen en peligro su integridad física.

Así, el segmento más numeroso se desempeña como voceador o en los rubros de mecánica, carpintería, costura, cocina, serigrafía, albañilería y tornería, entre otros. Por estos motivos, pasan horas en la calle y expuestos a accidentes laborales.

El Cebiae concluye, en este caso, que el trabajo es una necesidad para los estudiantes de escuelas nocturnas de El Alto y ante esa realidad demanda políticas y acciones que garanticen la generación de oficios de menor riesgo y el respeto a los derechos laborales de este grupo.

El pedagogo de la institución y miembro del equipo de investigadores que hizo el estudio, Fernando Taboada, afirmó que los datos confirman la hipótesis inicial de que “en El Alto existe un alto porcentaje de niños, niñas y adolescentes trabajadores insertos en oficios de alto riesgo”.

A eso se añade que, “indudablemente, la situación de pobreza vulnera los derechos de las niñas, niños y adolescentes trabajadores, ya que los empleadores se aprovechan de la falta de formación e información de los menores y sus familiares para darles remuneraciones bajas y someterlos a jornadas labores extendidas”.

Taboada sostiene que, adicionalmente, estos niños y adolescentes son excluidos y discriminados por su condición de trabajadores.

“Si bien la normativa nacional vigente y los acuerdos internacionales que tienen que ver con la niñez y adolescencia trabajadora buscan evitar que los menores trabajen, es condenarlos a la miseria, sabiendo que muchos de ellos requieren ‘ganar dinero’ en la calle o en actividades más formales, no sólo para su sustento familiar, vivienda, alimentos y vestimenta, sino también para financiar por lo menos parte de los costos de su propia formación”, dice el Cebiae.

El estudio y sus alcances
-Se trató de un estudio exploratorio rápido, con característica descriptiva, a partir de una información cuantitativa y cualitativa recuperada desde la versión de la población involucrada en la problemática del trabajo infantil.
-El objetivo del estudio fue analizar la situación de los estudiantes trabajadores niños y adolescentes que combinan la dinámica laboral con el estudio y el entorno familiar.
-Las variables medidas fueron las actividades laborales en las que están involucrados y los factores económicos, sociales y culturales que les obligan a trabajar. El Cebiae propone, además, estrategias para la prevención, retiro y/o erradicación de las peores formas de trabajo infantil.

Un grupo labora hasta 16 horas al día

En el segmento de los estudiantes que tienen entre 15 y 17 años de edad, 3% declara que trabaja de 13 a 16 horas al día; 41%, de 9 a 12 horas; 37%, de 5 a 8 horas; y 16,9%, de 1 a 4 horas. En el grupo de menos de 14 años, 4,6% ejerce un oficio de 13 a 16 horas al día; 39%, de 5 a 8 horas; 38%, de 9 a 12 horas; y 13,7%, de 1 a 4 horas.

Hay docentes que ignoran la situación de sus alumnos
También es común el caso de estudiantes tachados por docentes como flojos o indisciplinados. En otro estudio realizado por el Cebiae en El Alto, el 2010 se evidenció que de 110 maestros consultados (de diferentes asignaturas, grados y unidades educativas diurnas), 43 desconocen cuántos y cuáles de sus estudiantes trabajan, o sea el 39%.// La Razón


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